
La presidenta de la asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, conocida públicamente como Taty Almeida, falleció este domingo a la edad de 95 años. La referente social se encontraba internada en el Hospital Italiano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires debido a un cuadro de salud complejo que en las últimas horas se había agravado drásticamente. Su fallecimiento genera un fuerte impacto institucional en todo el territorio nacional.
La familia de la activista confirmó que el velatorio se llevará a cabo durante las jornadas de este lunes y martes en la sede central del sindicato de telecomunicaciones Foetra, ubicada en la Ciudad de Buenos Aires. Los restos serán entregados a sus familiares durante la mañana del lunes, y la ceremonia fúnebre abrirá sus puertas al público a partir de las 14:00 horas, extendiéndose hasta la medianoche. El martes, el recinto sindical reabrirá sus puertas desde las 8:00 hasta las 12:00 del mediodía para permitir el último saludo de las delegaciones provinciales y civiles. El cronograma de la despedida oficial fue diseñado para recibir delegaciones de todo el país.
Nacida el 28 de junio de 1930, Almeida se crió en un hogar con profundos lazos e intereses en las Fuerzas Armadas argentinas, ya que su padre era oficial del Ejército. Se graduó como docente y contrajo matrimonio con Jorge Almeida, con quien tuvo tres hijos. Su vinculación con el activismo social comenzó formalmente a partir del 17 de junio de 1975, fecha en la que su hijo Alejandro, de 20 años de edad, fue secuestrado y desaparecido por el grupo civil armado conocido como la Triple A. Alejandro trabajaba en la agencia de noticias Télam al momento de su secuestro.
Tras la desaparición de su hijo, Almeida comenzó una serie de gestiones individuales ante exfuncionarios y miembros del ámbito castrense como Albano Harguindeguy o Leopoldo Galtieri. Ante la falta de respuestas oficiales en esos despachos, en el año 1979 decidió sumarse a las Madres de Plaza de Mayo. Cuando la organización civil experimentó una división interna en el año 1986, Almeida optó por integrar la denominada Línea Fundadora, un espacio que priorizó el impulso de las vías judiciales y de los juicios de lesa humanidad.
A lo largo de su trayectoria de cinco décadas, Almeida recibió numerosos reconocimientos por su labor pedagógica y social en el territorio argentino. Fue declarada Personalidad Destacada de los Derechos Humanos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en 2011 y recibió doctorados honoris causa de múltiples casas de altos estudios, incluyendo la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego. Su distinción más reciente fue otorgada en abril de este año 2026 por la Universidad de Buenos Aires, en un acto público celebrado en la Facultad de Filosofía y Letras.



