
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) puso en funcionamiento este lunes el sistema de Cobro con Transferencia (CCT). Esta herramienta permite a los bancos y a los proveedores no financieros de crédito debitar las cuotas de préstamos directamente desde una cuenta bancaria o virtual autorizada por el usuario. La medida fue oficializada en marzo y busca reemplazar al DEBIN, un instrumento que había registrado incrementos en denuncias por fraude y estafas en operaciones financieras.
La implementación del CCT coincide con un escenario de alta morosidad en el sistema financiero. Según estimaciones privadas basadas en datos del BCRA, aproximadamente seis millones de personas registran atrasos mayores a 90 días. Aunque este mecanismo no altera la situación contractual ni patrimonial de los deudores, busca dotar de mayor previsibilidad y seguridad a la cobranza de créditos.
El marco regulatorio fijado por la autoridad monetaria establece condiciones estrictas para la ejecución del débito. El prestamista solo puede debitar los fondos desde la misma cuenta donde se depositó originalmente el crédito. Para operar, el cliente debe otorgar una autorización previa de manera expresa y por única vez. Asimismo, la normativa garantiza que el usuario puede revocar este permiso de forma inmediata tanto en la entidad prestamista como en la institución donde posee la cuenta.
Para evitar cobros intempestivos o reiterados, la resolución establece límites operativos claros. La entidad tiene la obligación de enviar una notificación electrónica al usuario el día hábil anterior a cada débito. Si la cuenta no dispone de saldo suficiente, el sistema permite un intento inicial y un máximo de dos reintentos adicionales, programados a las 48 y 96 horas posteriores. Además, el CCT aplica exclusivamente para préstamos de cuota fija e igual, exigiendo que la relación entre la cuota y los ingresos del solicitante no supere el 30% al momento del otorgamiento.
El nuevo instrumento incluye un arancel mínimo del 0,6% que pagan las entidades prestamistas y redistribuyen entre los actores del sistema. En caso de que se registren operaciones fraudulentas, la responsabilidad legal y financiera recae sobre la entidad que otorgó el préstamo.
A pesar de la puesta en marcha normativa, los bancos prevén un proceso de adopción gradual. Las entidades advierten dificultades operativas en cuentas con CVU debido a la rápida movilidad de los fondos. Dado que los usuarios suelen transferir saldos de forma inmediata hacia cuentas remuneradas, el sector calcula que el sistema tendrá un impacto inicial mayor en financieras tradicionales que operan con cuentas bancarias directas.



