
El Gobierno de la República Federativa del Brasil tomó la decisión de retirar de manera indefinida a su embajador en la Argentina, Julio Bittelli, y rebajar el vínculo bilateral al nivel de encargado de negocios. La determinación fue confirmada por las autoridades de Planalto e Itamaraty tras una serie de declaraciones del presidente Javier Milei sobre el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Se trata del punto de mayor tensión diplomática entre ambas naciones desde el retorno de la democracia.
El conflicto tuvo su origen durante una visita de Milei a la ciudad de San Pablo, donde participó de un acto político junto a Flávio Bolsonaro de cara a los comicios presidenciales del 4 de octubre. En ese ámbito, el mandatario argentino cuestionó la situación judicial de Lula da Silva utilizando calificativos descalificadores. La respuesta del presidente brasileño consistió en calificar de intromisión la presencia del jefe de Estado argentino en la campaña local.
Pese a los intentos iniciales de las cancillerías para moderar el impacto institucional, las declaraciones se repitieron en entrevistas televisivas durante los días posteriores. Ante esta situación, el canciller brasileño, Mauro Vieira, citó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para entregarle una nota de protesta formal. En dicho documento se notificó oficialmente la suspensión del regreso del embajador Bittelli a la sede diplomática de Buenos Aires.
— Cancillería Argentina 🇦🇷 (@Cancilleria_Ar) August 5, 2026
Desde la Cancillería argentina se emitió un comunicado oficial manifestando que la decisión de Brasil responde a posiciones ideológicas y sosteniendo que la medida fue adoptada de forma unilateral. Asimismo, el texto del Palacio San Martín indicó que las autoridades brasileñas habrían solicitado el retorno del representante diplomático argentino a Buenos Aires, un aspecto que generó interpretaciones cruzadas entre los analistas de la diplomacia regional sobre el estatus formal de la representación.
La rebaja del rango diplomático afecta la dinámica institucional entre los dos países con mayor volumen de intercambio comercial en Sudamérica y principales socios dentro del Mercosur. Fuentes del gobierno brasileño señalaron que la medida se mantendrá vigente mientras no existan cambios en los planteos del Ejecutivo argentino. La gestión cotidiana de los asuntos bilaterales continuará a cargo de los funcionarios de carrera de ambas representaciones.


