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Tragedia en Colombia: un terremoto de magnitud 7,4 deja 132 muertos

El epicentro se ubicó en el departamento de Chocó. Hay más de 570 heridos y cinco ciudades capitales permanecen bajo estado de alerta roja.

Un violento sismo de magnitud 7,4 en la escala de Richter sacudió el territorio de Colombia, generando una catástrofe humanitaria y de infraestructura que mantiene en vilo a la región. De acuerdo con el último reporte emitido por la Asociación de Ciudades Capitales de Colombia (Asocapitales), la cifra oficial de víctimas fatales ascendió a 132 personas y se registraron al menos 570 heridos graves. El fenómeno natural tuvo su epicentro en la localidad de San José del Palmar, ubicada en el departamento de Chocó, un área que históricamente presenta una compleja geografía y vulnerabilidades estructurales. Las autoridades locales aclararon que el balance provisorio se confeccionó con corte a las 5:30 p.m. y advirtieron que los números permanecen sujetos a constantes actualizaciones debido a que los equipos de rescate continúan con las evaluaciones de daños sobre el terreno.

La gravedad del impacto del movimiento telúrico obligó a modificar el funcionamiento logístico y de seguridad civil en múltiples departamentos colombianos. Las ciudades de Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia permanecen bajo estricta alerta roja hidrometeorológica y civil tras el sismo. Asimismo, el informe preliminar detalló que al menos siete aeropuertos comerciales debieron suspender la totalidad de sus operaciones debido a fallas estructurales o preventivas, mientras que se constató el colapso total de 86 edificios residenciales y corporativos. El corte generalizado de los servicios de telecomunicaciones tradicionales obligó a los comités de emergencia a implementar sistemas alternativos de comunicación mediante radioteléfonos para coordinar las cuadrillas de asistencia.

La situación urbana más crítica se localizó en la ciudad de Pereira, donde la administración local reportó un saldo parcial de 60 personas fallecidas producto de los derrumbes generalizados. Para garantizar el orden público y facilitar las tareas de los rescatistas, la alcaldía de Pereira decretó el toque de queda. Entre las principales emergencias registradas en dicha jurisdicción se destacó el operativo de rescate de 16 personas que quedaron atrapadas a gran altura dentro de las cabinas del sistema de transporte de cable aéreo durante las réplicas del temblor. Los ingenieros locales comenzaron las tareas de diagnóstico sobre la estabilidad de los soportes del sistema de transporte público antes de proceder a la evacuación final de los damnificados.

Por su parte, la ciudad de Cali enfrenta un escenario de colapso sanitario derivado de la cantidad de personas afectadas por los traumatismos del sismo. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, informó que la urbe registra la mayor presión hospitalaria debido a 380 civiles heridos. El panorama se complejizó sustancialmente a raíz de que al menos 10 centros de salud debieron suspender sus funciones normales por daños edilicios graves en sus estructuras de soporte. Ante esta situación de desborde logístico, se movilizaron células de búsqueda y rescate procedentes de Bogotá y Medellín equipadas con brigadas caninas y drones tácticos. Además, Eder dictaminó el toque de queda y ordenó la inmediata militarización de la vía pública para neutralizar presuntas amenazas de saqueos comerciales.

En términos institucionales, la respuesta política centralizada comenzó a desplegarse directamente sobre las zonas más afectadas del departamento de Chocó. El presidente Abelardo de la Espriella se trasladó a la ciudad de Quibdó para coordinar el comité de crisis nacional. Durante su recorrida oficial, el jefe de Estado colombiano se comprometió formalmente a otorgar subsidios económicos de emergencia a un universo inicial de 1.300 familias damnificadas que perdieron la totalidad de sus bienes materiales o sufrieron la destrucción parcial de sus viviendas particulares. Paralelamente, los ministerios de infraestructura iniciaron planes de contingencia para la reconstrucción de vías terrestres que quedaron bloqueadas por desprendimientos rocosos.

La magnitud del desastre natural motivó reacciones inmediatas de solidaridad internacional y ofrecimientos de asistencia técnica por parte de los países vecinos de la región sudamericana. El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Pablo Quirno, formalizó el ofrecimiento de ayuda humanitaria al gobierno colombiano. El canciller argentino detalló a través de los canales institucionales que el cuerpo diplomático se encuentra en comunicación directa con los encargados de la emergencia en Bogotá para coordinar el envío de los recursos logísticos y humanos que resulten necesarios para apuntalar las tareas operativas de rescate y la posterior reconstrucción de la infraestructura dañada.

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