
El Poder Ejecutivo Nacional inició una etapa de gestión orientada a consolidar las bases políticas y financieras con vistas al proceso electoral de 2027. La estrategia gubernamental se asienta sobre dos pilares principales: la ampliación de su base de sustentación política mediante la incorporación de sectores del PRO, el radicalismo y partidos provinciales, y la continuidad de un programa financiero diseñado por el Ministerio de Economía y el Banco Central para garantizar el pago de los compromisos de deuda externa. Como informamos en Provincia360, esta iniciativa confluye con la reforma electoral y los cambios en los sistemas de votación promovidos en el Congreso por referentes de la oposición como Diego Santilli y Patricia Bullrich.

La eliminación o suspensión de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se consolidó como el eje político central del oficialismo para modificar el escenario de competencia. Desde la perspectiva técnica de la Casa Rosada, la ausencia de un mecanismo institucional de primarias obligará a las diferentes corrientes del Partido Justicialista a resolver sus candidaturas mediante negociaciones internas directas o elecciones partidarias cerradas. Este panorama se presenta tras la inhabilitación de la expresidenta Cristina Kirchner para competir en cargos públicos debido a su condena judicial, transfiriendo la centralidad de la definición de liderazgos al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y a las estructuras partidarias tradicionales.
En el plano económico, el programa conducido por Luis Caputo y Santiago Bausili busca dotar de previsibilidad a los mercados financieros internacionales mediante la cancelación regular de las obligaciones de deuda programadas hasta 2027. El planeamiento oficial proyecta un escenario electoral con variables macroeconómicas estabilizadas, sustentado en la desaceleración del índice de precios al consumidor y una recuperación gradual del empleo en el sector privado formal. El diseño de este esquema atiende al antecedente histórico de que ningún signo político logró retener la administración nacional desde 2015 debido al impacto de las crisis cambiarias y fiscales sobre el comportamiento del electorado.
Respecto del escenario de opinión pública, un estudio de RDT Consultores realizado entre el 25 y el 30 de junio sobre 1.360 casos nacionales con metodología digital y un margen de error del 3,3% evaluó el posicionamiento de los principales referentes. El presidente Javier Milei registró un piso de intención de voto del 20,6% y un techo electoral del 40,5%, posicionándose por encima de Axel Kicillof, quien obtuvo un 13,8% de voto seguro y un techo del 34,1%. Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, igualó el techo electoral del gobernador bonaerense con un 34,1%, mientras que Myriam Bregman y Mauricio Macri se ubicaron en posiciones rezagadas con techos del 28,4% y 27,1% respectivamente.
El relevamiento dirigido por la analista Martha Reale señala que, en una simulación de primera vuelta, el jefe de Estado aventaja por 12,1 puntos al gobernador de la provincia de Buenos Aires, distancia que se reduce a cuatro puntos en una eventual instancia de balotaje. La dirección de la consultora concluyó que la principal fortaleza del mandatario es de carácter estrictamente electoral frente a una oposición fragmentada, dado que los indicadores de aprobación de la gestión de gobierno se mantienen en niveles mayoritariamente desfavorables. Asimismo, la medición detectó un incremento de ocho puntos en el indicador de preocupación por hechos de corrupción pública durante el último mes.
Finalmente, el informe detalla que el 65% de los consultados califica la situación económica general como difícil o mala, evidenciando la persistencia de tensiones en el humor social. El nivel de aceptación del programa de ajuste económico muestra una paridad estricta entre el 42% que proyecta resultados positivos y el 40% que lo considera ineficaz. No obstante, las principales variables de descontento no se trasladan de forma directa hacia las opciones opositoras, donde el peronismo en su conjunto no supera el 24% de la intención de voto total.



