Política

El Gobierno nacional impulsa una reforma electoral con miras a los comicios

La Casa Rosada busca modificar el sistema de votación a través de un esquema de "colectoras" para contener a sus aliados de cara a los próximos desafíos en las urnas.

El Gobierno nacional ha recuperado la iniciativa política en el Congreso con un objetivo central: modificar las reglas del juego para el próximo turno electoral. Luego de reestructuras internas en el gabinete, el oficialismo busca abrir la discusión sobre una reforma política profunda. La estrategia, coordinada por la Secretaría General de la Presidencia y los principales operadores del espacio, apunta a diseñar un escenario institucional que resulte más favorable para las necesidades de la fuerza gobernante. Las proyecciones internas reflejan que la estructura partidaria propia requiere de herramientas adicionales para consolidar su posición territorial, por lo que se trabaja a contrarreloj en el borrador de un nuevo marco legal. El oficialismo necesita un andamiaje legal adaptado a sus urgencias para revertir un panorama de paridad que hoy no le garantiza el triunfo.

El corazón de la propuesta consiste en suspender o eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) e introducir un mecanismo similar al de las listas “colectoras” para la categoría de diputados nacionales. Bajo este esquema, diferentes nóminas de legisladores podrían confluir en una única candidatura presidencial. La idea original, acercada por terminales del propio oficialismo en el Senado, busca evitar que las fuerzas aliadas como Propuesta Republicana (PRO) y la Unión Cívica Radical (UCR) sufran un proceso de dilución total frente al partido de gobierno en unas primarias tradicionales. Al mismo tiempo, este formato permitiría centralizar todo el caudal de sufragios hacia la figura del Ejecutivo nacional, blindando la boleta en el tramo superior. Las colectoras actúan como un salvavidas político para retener los votos de los sectores dialoguistas sin ceder el control de la boleta principal.

El encargado de aceitar los engranajes en la Cámara de Diputados es el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien tiene la misión de tejer los acuerdos con los gobernadores y los bloques opositores dialoguistas. Su incorporación al rol coordinador responde a la necesidad de contar con un articulador con experiencia en la negociación parlamentaria y conocimiento del territorio bonaerense. El diseño que comanda el jefe de Gabinete busca disuadir a los mandatarios provinciales de desdoblar sus comicios locales, planteando un régimen de elecciones simultáneas no concurrentes que utilice urnas separadas para los tramos nacionales y provinciales. La designación de Santilli busca acelerar los consensos necesarios para estructurar las reglas de votación que beneficien los intereses del oficialismo.

La viabilidad de la reforma depende exclusivamente de la construcción de mayorías en el Senado, donde el trámite legislativo se anticipa complejo debido a la fragmentación de las bancadas. El radicalismo, que cuenta con una decena de representantes clave, se presenta como el actor prioritario en las conversaciones, aunque conviven en su interior visiones dispares sobre la conveniencia de abandonar el sistema de primarias. El peronismo, por su parte, ya ha manifestado su rechazo cerrado a las modificaciones. De no mediar imprevistos, los borradores formales comenzarán a circular después del receso invernal, fijando a agosto como el mes determinante para el tratamiento en comisiones. La pulseada legislativa por las nuevas normativas electorales reconfigurará el mapa de alianzas en el Congreso de cara al cierre del año.

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