Buenos Aires

El Gobierno transfiere los hoteles sociales de Chapadmalal y Embalse a la AABE

La Agencia de Administración de Bienes del Estado definirá el futuro de los complejos turísticos tras la desvinculación inmediata del personal contratado.

La reconfiguración del sistema de turismo social en la República Argentina avanzó hacia una nueva etapa administrativa con la transferencia formal de las Unidades Turísticas de Chapadmalal, en la provincia de Buenos Aires, y de Embalse, en la provincia de Córdoba. Los inmuebles quedaron bajo la órbita de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), organismo que cuenta con la autorización legal para diseñar nuevos esquemas de explotación mediante la convocatoria a capitales privados. Esta medida del Poder Ejecutivo Nacional habilita formalmente el camino hacia futuras licitaciones públicas o la venta directa de los terrenos, marcando un cambio estructural en la gestión de estos activos que pertenecieron históricamente al patrimonio público.

El complejo ubicado en el Valle de Calamuchita, Córdoba, abarca una extensión superior a las 300 hectáreas, mientras que los tradicionales hoteles de la costa bonaerense se encuentran actualmente bajo un proceso de auditoría y estudio técnico. La medida generó un impacto directo sobre la planta de personal, siendo la situación más compleja la de los trabajadores contratados, cuyos vínculos laborales se interrumpieron de forma inmediata. Frente a este escenario de desvinculaciones, los diferentes gremios del sector iniciaron reclamos formales para obtener información precisa sobre el estado y el cálculo de las liquidaciones finales correspondientes a las indemnizaciones y haberes adeudados.

Además de las demandas por las liquidaciones, los representantes sindicales centran sus gestiones en la búsqueda de alternativas urgentes para sostener los ingresos de las familias afectadas por el cese de actividades. La Unidad Turística de Chapadmalal funcionó durante décadas como un emblema para las vacaciones de sectores vulnerables, jubilados y contingentes escolares provenientes de los municipios de todo el país. La respuesta de los representantes de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) ante las cesantías contempló la convocatoria a movilizaciones y el anuncio de posibles medidas de fuerza en el corto plazo para visibilizar el conflicto laboral.

El debate político en torno a estos activos estatales excede el plano gremial y se mantiene encendido en las comisiones del Congreso de la Nación. Las autoridades ministeriales sostienen que la intención de la reforma apunta a una transformación total del modelo de administración vigente, argumentando la necesidad de optimizar los recursos públicos y reducir el déficit fiscal. Por su parte, los residentes locales de los municipios afectados exigen definiciones claras sobre el destino de la infraestructura turística, ya que la actividad económica de las localidades costeras y serranas depende en gran medida del movimiento que generaban estos complejos a lo largo del año.

El fin del modelo de turismo social, establecido a mediados del siglo XX, abre un interrogante sobre el rol que ocupará el Estado Nacional en el descanso popular de cara a las próximas temporadas. Mientras el Poder Ejecutivo avanza con los pliegos de privatización y concesión, los trabajadores y las organizaciones vecinales intentan establecer mesas de diálogo con funcionarios de la AABE. La resolución de este conflicto laboral y patrimonial determinará las pautas para la gestión de la infraestructura recreativa estatal en el territorio argentino durante los próximos años.

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