
La actividad industrial de la provincia de Buenos Aires registra un retroceso debido al cese de operaciones de dos establecimientos productivos en diferentes regiones del territorio. La empresa Finca Balcarce suspendió sus actividades de manera definitiva debido al incremento de los costos operativos. La firma, que operaba en la ciudad homónima y se dedicaba al procesamiento de papas prefritas congeladas, notificó el despido de 25 operarios que prestaban servicios en la planta de empaque y producción. Según el informe preliminar de las autoridades municipales, las causas principales del cierre radican en la suba de las tarifas de gas y electricidad, sumada a la contracción del mercado interno.
De forma simultánea, la crisis en el sector manufacturero afectó al norte del territorio provincial con desvinculaciones laborales en otra cadena productiva. Una importante firma vinculada al sector de la construcción despidió personal en el partido de Zárate. Las cesantías afectaron a trabajadores técnicos y operarios de planta, bajo el argumento corporativo de una fuerte parálisis en las obras de infraestructura pública y privada a nivel nacional. Las cámaras empresariales de la región informaron que la acumulación de stock y la falta de nuevos contratos comerciales obligaron a las compañías a implementar planes de reestructuración de personal para evitar el colapso financiero total.
El impacto territorial de estas medidas genera preocupación en las administraciones locales por la pérdida de masa salarial circulante en los comercios de cercanía. Las autoridades de los municipios afectados iniciaron gestiones para contener la demanda social. En Balcarce, la Oficina de Empleo local abrió un registro especial para intentar reubicar a los operarios despedidos en el sector agropecuario, aprovechando la campaña de cosecha de la zona. Por su parte, en Zárate, los representantes de la Unión Obrera de la Construcción se declararon en estado de alerta permanente ante la posibilidad de que se repliquen medidas similares en otras terminales logísticas e industriales del cordón Paraná.
Los datos macroeconómicos del sector explican los antecedentes inmediatos que condujeron a la interrupción de las cadenas de producción en los distritos bonaerenses. Los costos de la energía para uso industrial registraron aumentos superiores al promedio general durante el último semestre. Esta situación afectó especialmente a las pequeñas y medianas empresas que no cuentan con la capacidad financiera para absorber los incrementos sin trasladarlos al precio final del producto. Asimismo, la devaluación de las monedas de los países vecinos facilitó el ingreso de bienes importados terminados a un costo menor que el de la fabricación en el mercado de la provincia.
Frente a este escenario, los gremios de la alimentación y de la construcción coordinan acciones administrativas ante el Ministerio de Trabajo bonaerense. Los representantes sindicales exigen el cumplimiento irrestricto de las indemnizaciones legales correspondientes. Las audiencias fijadas para la próxima semana buscarán establecer un cronograma de pagos para los trabajadores despedidos en ambas plantas. El objetivo de las organizaciones es evitar el vaciamiento de las instalaciones industriales y asegurar que los bienes remanentes de las empresas funcionen como garantía para el cobro de los haberes caídos y los conceptos indemnizatorios adeudados por las firmas patronales.



