
Tras la publicación de los últimos índices del INDEC correspondientes al mes de junio, la diputada nacional por la Provincia de Buenos Aires, Jimena López, analizó la situación económica de los hogares y expuso la brecha existente entre la desaceleración de la inflación general y el costo real de la Canasta Básica Total (CBT). La legisladora del Frente Renovador vinculó de forma directa el crecimiento del endeudamiento informal y bancario con la pérdida del poder adquisitivo frente a los servicios públicos y los alimentos.
El Gobierno festeja que la inflación de junio fue del 1,9%.
— Jimena López (@MaJimenaLopezOk) July 15, 2026
Pero detrás del promedio hay otro dato que explica mucho mejor lo que viven las familias argentinas: la canasta básica aumentó más que la inflación.
Abro hilo 👇 pic.twitter.com/zX3WFGTzEW
La inflación general de junio se ubicó en el 1,9%, pero la Canasta Básica Total registró una suba del 2,2%. Esta diferencia, según los datos técnicos presentados, ubica el límite de la pobreza para una familia tipo de cuatro integrantes en $1.531.473, mientras que el umbral para no caer en la indigencia se posicionó en $689.853. Para la legisladora de la provincia, este desfasaje explica por qué el financiamiento familiar ya no se destina a bienes de capital o consumo duradero, sino a cubrir necesidades de subsistencia diaria como alimentos, medicamentos y tarifas de servicios básicos.
La postura de López surgió como respuesta directa a las declaraciones del vocero oficial, Adrián Ravier, quien había señalado la necesidad de que los ciudadanos administren sus niveles de deuda con mayor previsión. Ante esto, la diputada argumentó que el problema estructural no radica en la conducta individual o en la falta de instrucción financiera, sino en un desajuste macroeconómico donde las tarifas de servicios públicos aumentaron cuatro veces más que la inflación general y cinco veces por encima del salario mínimo, vital y móvil.

El 59% de las familias bonaerenses y argentinas no logra cubrir la totalidad de sus gastos mensuales. Este indicador se complementa con el incremento registrado en la tasa de mora familiar, que de acuerdo con los registros oficiales ya alcanzó el 12,7%. La imposibilidad de afrontar los pagos corrientes empuja a los sectores medios y bajos a recurrir a herramientas financieras de alta tasa o esquemas informales para evitar la interrupción de servicios esenciales o asegurar la compra de insumos de primera necesidad.
Un caso testigo del fenómeno se observa en los sectores de servicios de plataformas de entrega rápida. Los repartidores de aplicaciones acumulan una deuda promedio de casi un millón de pesos con las propias empresas para las que prestan servicios. Este tipo de endeudamiento cruzado refleja la precarización y la necesidad de financiamiento de trabajo en los sectores informales, un fenómeno que se extiende en el conurbano y los principales centros urbanos bonaerenses.
El vocero @AdrianRavier dice que la gente tiene que aprender hasta dónde puede endeudarse.
— Jimena López (@MaJimenaLopezOk) July 14, 2026
El 59% de las familias no llega a fin de mes. Las tarifas aumentaron casi cuatro veces más que la inflación y cinco veces más que el salario mínimo. Los repartidores ya les deben, en… pic.twitter.com/PgozifNrDl
Ante este panorama, la diputada nacional planteó que el debate parlamentario debe enfocarse en herramientas legislativas de alivio financiero. López propuso abrir una discusión urgente en el Congreso Nacional para establecer un programa de desendeudamiento familiar. De acuerdo con su análisis de las variables de consumo internas, cualquier estabilización de precios carece de sostenibilidad si no se acompaña de una recuperación real de los ingresos y de una revisión del esquema tarifario vigente que actualmente asfixia la economía de los hogares.



