
La Selección argentina atraviesa días de máxima tensión en la previa del Mundial 2026. Con varios futbolistas tocados y el debut cada vez más cerca, Lionel Scaloni decidió activar un plan alternativo: mantener a cuatro jugadores en estado de alerta para sumarse de urgencia si alguno de los 26 convocados queda afuera por lesión. La decisión refleja un escenario que preocupa al cuerpo técnico y que obliga a sostener variantes listas para entrar en acción.
Los futbolistas reservados son Santiago Beltrán, Nicolás Capaldo, Máximo Perrone y Emiliano Buendía, todos integrantes de la prelista de 55 presentada en abril. Aunque quedaron fuera del corte final, Scaloni les comunicó que deben mantenerse en ritmo competitivo ante la posibilidad de un llamado inmediato. El reglamento de FIFA permite realizar cambios hasta la jornada previa al inicio del torneo, siempre que exista una lesión comprobada.
Beltrán y Capaldo ya están en Kansas junto al plantel. El arquero de River trabaja como parte del grupo de apoyo para los amistosos ante Honduras e Islandia, mientras que Capaldo —habitualmente volante, pero utilizado como lateral por Scaloni— podría incluso ser titular en el primer ensayo debido a las molestias musculares de Nahuel Molina y Gonzalo Montiel.
Los casos de Buendía y Perrone son distintos. Ambos estaban listos para iniciar vacaciones, pero recibieron un pedido directo del entrenador: seguir entrenando y no perder ritmo. Buendía, campeón de la Europa League con Aston Villa, aparece como la variante prioritaria si Nicolás Paz no evoluciona favorablemente del golpe en su rodilla. Perrone, volante del Como, es la alternativa natural ante cualquier complicación de Leandro Paredes, que arrastra una sobrecarga muscular.
La situación refleja un problema que se repite en la Selección: la acumulación de partidos, los viajes y la exigencia física dejan a varios futbolistas al límite. En un Mundial donde cada detalle cuenta, Scaloni no quiere improvisar. Los amistosos servirán para evaluar el estado real de los titulares y definir si alguno de los cuatro reservados deberá sumarse al plantel oficial.
Mientras tanto, los jugadores convocados trabajan con cautela. El cuerpo técnico busca evitar sobrecargas y prioriza la recuperación por encima de la intensidad. La idea es llegar al debut con todos disponibles, pero la realidad obliga a tener un plan B activo.
Beltrán, Capaldo, Perrone y Buendía esperan. No figuran en la lista oficial, pero tampoco están afuera. Son parte de un dispositivo de emergencia que puede activarse en cualquier momento. Y en un Mundial, eso puede cambiarlo todo.



