
La desaceleración inflacionaria de abril, que marcó un 2,6% tras diez meses de suba, no alcanzó para recomponer el consumo masivo. Según Scentia, las ventas de alimentos, bebidas y productos básicos cayeron 3,8% interanual y 4,7% frente a marzo. El primer cuatrimestre cerró con una baja acumulada del 3,3%.
Las grandes cadenas de supermercados fueron nuevamente el canal más afectado, con una caída del 4,5% tanto en la comparación anual como mensual. También retrocedieron los autoservicios independientes (-3%), kioscos y almacenes (-4,8%) y mayoristas (-4,5%). Incluso el comercio electrónico, que venía creciendo, registró una leve baja mensual de 0,1%.
En la comparación interanual, sólo dos canales mostraron números positivos: el e‑commerce, con un fuerte avance del 40,4%, y las farmacias, con un marginal 0,1%. El resto del sistema comercial continúa en retroceso.
Por rubros, las bebidas —con y sin alcohol— fueron las únicas que crecieron respecto del año pasado, con subas de 6,7% y 4%. El resto mostró caídas: impulsivos (-12%), perecederos (-7,8%), desayuno y merienda (-7,6%), limpieza (-5,9%), alimentación (-3,6%) e higiene y cosmética (-0,3%). En las grandes cadenas todos los rubros quedaron en rojo; en el e‑commerce, todos crecieron.
El sector no espera una recuperación inmediata. El ingreso disponible sigue deteriorándose: según Equilibra, en marzo cayó 0,4% y quedó 12% por debajo del promedio de enero‑septiembre de 2023. Con tarifas en alza y salarios que no acompañan, los hogares ajustan incluso en alimentos y priorizan sólo lo indispensable.



