
El asesor presidencial y su tropa digital vincularon al titular de Diputados con un perfil anónimo que criticaba al Gobierno. Menem denunció una “canallada”.
La interna de La Libertad Avanza sumó un nuevo y explosivo capítulo que expuso la fragilidad de las alianzas en el corazón del oficialismo. Esta vez, el campo de batalla no fueron los despachos oficiales ni los pasillos del Congreso, sino las redes sociales, el terreno predilecto donde el Gobierno suele marcar su agenda. Los protagonistas del choque frontal son dos figuras de enorme peso: el poderoso asesor presidencial Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
El conflicto estalló durante el fin de semana y giró en torno a una misteriosa cuenta anónima en la red social X, conocida como @PeriodistaRufus. Desde ese perfil se venían publicando fuertes críticas y chicanas dirigidas a funcionarios de primera línea, como Patricia Bullrich, Luis Caputo y Sandra Pettovello. Además, la cuenta había demostrado tener información privilegiada, anticipando con precisión maniobras parlamentarias que luego terminaban ocurriendo en el recinto.
La bomba detonó cuando una publicación opositora, compartida mediante un link desde Instagram hacia X, dejó un rastro digital que conducía directamente a la cuenta oficial de Martín Menem. La reacción de la tropa digital que responde a Santiago Caputo fue inmediata y letal. Aunque el usuario anónimo borró su cuenta en cuestión de minutos, la militancia oficialista ya había capturado y archivado todo el material comprometedor.

Lejos de calmar las aguas, Santiago Caputo decidió intervenir personalmente y apuntó sin filtros contra el titular de Diputados. “Borrar la cuenta lo único que confirma es que es de ustedes, mogólicos”, disparó el asesor estrella de Javier Milei, en un mensaje que sacudió la interna de la Casa Rosada. A su ofensiva se sumaron referentes digitales del espacio, quienes expusieron cómo la cuenta falsa manejaba información sensible del bloque.
Ante el escándalo por el supuesto “fuego amigo”, Martín Menem tuvo que salir a dar explicaciones públicas para desmarcarse. En declaraciones televisivas, el legislador intentó minimizar el hecho y lanzó un dardo teledirigido hacia los estrategas digitales del Gobierno. “Hay gente que trabaja en Twitter y hay gente que boludea todo el día en Twitter. Yo trabajo en la Cámara de Diputados”, sentenció, marcando una enorme distancia con la militancia virtual.
En paralelo, el equipo del diputado ensayó una justificación técnica a través de un comunicado. Menem explicó que todo se trató de un error involuntario de la persona que administra sus redes sociales. Según su versión, el “Community Manager” copió un enlace y lo reenvió equivocadamente, lo que fue aprovechado para armar una “canallada sofisticada” orquestada por detractores malintencionados.
Este crudo enfrentamiento deja en evidencia que la guerra digital libertaria está golpeando a sus propias filas. Mientras la gestión nacional necesita abroquelar a sus dirigentes para sostener la gobernabilidad y avanzar en el Congreso, la obsesión por el control de la narrativa en las redes sociales amenaza con abrir grietas peligrosas entre los hombres de mayor confianza del Presidente.



